La Antigua Alianza y los libros del Antiguo Testamento
Se llama "Antiguo Testamento" el conjunto de libros que contienen la revelación de Dios hecha al antiguo Israel. Esta revelación explica la "Alianza" o pacto esponsal ("berith"), que es también "disposición" ("testamento"). Esos mismos libros siguen siendo la norma de vida para los creyentes israelitas de hoy, que quieren vivir la Alianza (Testamento).
La revelación de la voluntad de Dios, su palabra, queda escrita principalmente en los cinco libros de la Ley o Torá (el "Pentateuco": Génesis, Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio), en los Profetas y en los salmos. Otros libros históricos, poéticos o morales (sapienciales), completan el mismo mensaje. Allí está la doctrina, la moral, la liturgia, la oración, los sacrificios... El fundamento de esa conducta de vida radica en el amor esponsal manifestado y sellado con su Alianza: "Yo os haré mi pueblo y seré vuestro Dios" (Ex 6,7).
Habitar en paz en la tierra de Palestina es el objetivo al que apunta la narración bíblica. En esos libros se transmite un mensaje salvífico y una esperanza mesiánica, de que Israel es el portador, como signo ante los pueblos. La pedagogía divina se muestra en un protagonismo histórico por parte de Dios Salvador, que hace caminar a su pueblo siempre hacia el más allá.
Escuchar y celebrar la palabra de Dios
La palabra de Dios debe ser escuchada ("shema") para ponerla en práctica (el decálogo) por el amor a Dios y al prójimo: "Escucha, Israel: Yahvé es nuestro Dios, sólo Yahvé. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas" (Deut 6,4-9; cfr. Deut 11,13-21; Num 15,37-41; Mc 12,29-31).
Los contenidos del Antiguo Testamento aparecen también en la celebración de sus fiestas, especialmente en la Pascua (que recuerda el éxodo), Pentecostés (Dios bendice las cosechas), los Tabernáculos (peregrinación para agradecer las cosechas) (cfr. Lev 23), año nuevo o fiesta del perdón y expiación. El sábado ("shabbat", cese del trabajo y reposo) es como la actualización semanal de toda la historia de salvación, recordando el "descanso" santo de Dios después de la creación (Gen 2,3). El jubileo, año de júbilo y de gracia (Lev 25,8-31), tenía que celebrarse cada cincuenta años; entonces la tierra tenía que volver a sus primeros propietarios, para recordar que el verdadero Señor de la tierra es Dios.
El cristianismo en relación con el Antiguo Testamento
El cristianismo se sigue inspirando en los libros del Antiguo Testamento, para profundizar en la Nueva Alianza sellada por Cristo. "Sus libros son libros divinamente inspirados y conservan su valor permanente, porque la Antigua alianza no ha sido revocada" (CEC 121). La mayor parte de los libros están escritos en hebreo (el de la sabiduría está sólo en griego), pero se conserva también la traducción griega llamada de los Setenta.
Puesto que "el fin principal de la economía antigua era preparar la venida de Cristo, redentor universal, y de su reino mesiánico" (DV 15), todo cristiano encuentra en los libros del Antiguo Testamento una pedagogía divina, que comunica sus enseñanzas y su "sabiduría salvífica". Son, pues, libros que "encierran tesoros de oración y esconden el misterio de nuestra salvación" (ibídem). Todo creyente (del Antiguo y del Nuevo Testamento) se siente siempre envuelto en la elección divina y movido a la esperanza inquebrantable de la redención futura.
En el decurso de la historia bíblica de Antiguo Testamento, las promesas de Dios se van concretando cada vez más, apuntando hacia una época de paz y hacia una figura, la del Mesías o "ungido" ("Cristo"), el Emmanuel y el rey justo (Is 7 y 11), que será el siervo doliente (déutero Isaías: Is 42-55). Según la tradición profética, el Mesías había de ser descendiente o "hijo de David" (2Sam 7,12-16; Is 9,5-6; 11,1-12; Sal 2,7; 110). Cuando llegue el Mesías, se ofrecerá la "oblación pura" (Mal 3,4) y se demostrará una vez más la fidelidad de Dios a su pacto de amor (Miq 1,2ss). La salvación mesiánica es para todos los pueblos (Is 52,10).
Referencias: Abraham, Alianza, Cantares, creación, Escritura,
hebraísmo, historia de salvación, jubileo, Mesías,
Nuevo Testamento, Palabra de Dios, profetismo, revelación, sábado,
salmos.
Lectura de documentos: DV 14-16; CEC 121-123.
Bibliografía: E. CHARPENTIER, Para leer el Antiguo
Testamento (Estella, Verbo Divino, 1994); T. CITRINI, Escritura,
en: Nuevo Diccionario de Teología Bíblica (Madrid,
Paulinas, 1990) 515-543; J.L. SICRE, Introducción al Antiguo
Testamento (Estella, Verbo Divino, 1992); Idem, De David al Mesías
(Estella, Verbo Divino, 1995); C. STUHLMUELLER, Los fundamentos de la
misión en el Antiguo Testamento, en: Biblia y Misión
(Estella, Verbo Divino, 1985) cap. I; G. VON RAD, Teología del
Antiguo Testamento. Teología de las tradiciones históricas
de Israel (Salamanca, Sígueme, 1969-1972); Idem, Sabiduría
de Israel (Madrid, Cristiandad, 1985).