PRESENTACION

 

El origen de este "diccionario" ha sido muy sencillo. Muchos amigos me habían pedido, desde hace años, arreglar y ordenar mis "fichas" de temas concretos, desarrollados tanto en las clases de la Universidad como a nivel de conferencias y retiros. Puse manos a la obra y fui entresacando de mis ficheros y carpetas, de viajes y de trabajo académico, todo lo que he ido explicando o, mejor, aprendiendo durante mis largos años de servicio misionero a nivel mundial, sobre todo desde 1968.

Al principio, la tarea me pareció fácil, pues pensé que se trataría sólo de arreglar, mejorar, ordenar y ofrecer. Pero el trabajo intuido como "sencillo", se fue complicando y exigiendo años de revisión y de redacción...

No obstante, he querido ser fiel a mi primera intención: ofrecer mi material de contenidos doctrinales a otros evangelizadores. En mis amplias notas y ficheros personales hay mucha materia recogida, que he ido aprendiendo por la experiencia misionera, por la docencia en la cátedra, por la lectura constante y tenaz de una bibliografía que parece inabarcable. No he dejado, pues, de inspirarme en esas fuentes, pero siempre en ambiente de meditación y estudio constante de la Palabra de Dios, intentando interpretarla a la luz de la "predicación apostólica", es decir, de los documentos conciliares y postconciliares, y releerla en la vida de la comunidad humana y eclesial (situaciones concretas, laicos, personas consagradas, contemplativos, sacerdotes...). Esa Palabra la he encontrado personificada en innumerables creyentes y evangelizadores de la historia pasada y del presente.

Cada "concepto" intenta ser una síntesis doctrinal y no tanto un ramillete de datos eruditos, aunque los he tenido en cuenta. Ordinariamente los contenidos están inspirados en los textos bíblicos y magisteriales, siguiendo la reflexión de los mejores comentaristas y teólogos del final del segundo milenio. Por esto, los contenidos bíblicos (con sus citas) se encuentran dentro de la explicación del "concepto", así como los contenidos de los documentos magisteriales (del concilio Vaticano II y del postconcilio). Pero las citas de los documentos eclesiales las coloco en lo que he llamado "lectura de documentos". En la bibliografía de cada "concepto" he intentado citar los estudios (de diversos sectores lingüísticos) que puedan ser más útiles y más actuales para el objetivo de la presente publicación.

El lector puede encontrar, pues, en cada "concepto": una síntesis doctrinal (ordinariamente con base bíblica, magisterial y teológica), unas "referencias" que indican otros "conceptos" complementarios o relacionados, unas citas (siglas) que se remiten a los documentos del concilio Vaticano II y del postconcilio, y, finalmente, lo estudios bibliográficos que podrán consultarse con cierta facilidad. De hecho, las citas (siglas) de la "lectura de documentos" vienen a ser un índice de materias de los principales temas del concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica.

La síntesis bibliográfica que anoto al final de cada "concepto", debe completarse con los numerosos diccionarios, enciclopedias y obras generales citados al inicio de esta publicación. Seguramente que el lector podrá encontrar los "conceptos" del presente diccionario mucho mejor explicados en los diccionarios especializados, pero le será difícil adentrarse en ese bosque tan disperso, que he intentado resumir aquí a nivel interdisciplinar... El evangelizador podrá encontrar, todos juntos y armonizados, los "conceptos" que necesita para su labor misionera. Tomo lo esencial y especialmente lo que es común a los creyentes en Cristo, indicando subsidios para seguir profundizando.

La relativa "novedad" de los presentes "conceptos", puede consistir en la línea evangelizadora, además de la síntesis doctrinal actualizada y práctica para el evangelizador. Cada uno de esos "conceptos" ofrece un material útil para la exposición (clases, conferencias, retiros...), pero es también una invitación a la contemplación, estudio científico, perfección y misión. Al menos, ésa ha sido mi intención... Esa línea evangelizadora me ha ayudado a elaborar un elenco amplio de "conceptos", entre los mejores que se encuentran en los diccionarios especializados, intentado llenar las posibles lagunas. No es frecuente encontrar en los "conceptos" de un diccionario la dimensión misionera.

He hecho resaltar especialmente el enfoque misionero universalita, según los contenidos de "Ad Gentes", "Evangelii Nuntiandi", "Redemptoris Missio", documentos que cito abundantemente, siempre en relación con las constituciones conciliares ("Lumen Gentium", "Dei Verbum", "Sacrosantum Concilium", "Gaudium et Spes"). La síntesis teológica del siglo XX (en lo que es esencial, positivo y común) ayudó a la elaboración de estos documentos, y sigue ayudando a su compresión y a su aplicación pastoral. Este maridaje es útil a la persona del evangelizador y a su acción evangelizadora.

Seguramente que el lector notará continuamente el tono de esperanza de los contenidos doctrinales. A mi entender, buscar supone haber encontrado algo. Y quien ha empezado a encontrar, tiene necesidad de seguir buscando. No sería bueno problematizar y dejar las dudas sobre el tapete. Me parece haber auscultado con amor todas las voces que hoy resuenan dentro de la familia eclesial y humana. Intento conjugar la claridad, el orden y la síntesis de una exposición académica, con la vitalidad de unos temas que tienen derivación pastoral y misionera. Todo tema queda abierto al infinito del misterio Cristo, que está presente en todos los datos de la creación y de la revelación.

Precisamente a partir de esta dimensión cristológica y de esperanza, dejo entrever, en la redacción de estos "conceptos", mi amor a mi madre la Iglesia, que expreso principalmente citando con amplitud sus documentos, no como una opinión más, ni tampoco necesariamente como una definición dogmática, sino como quien escucha a Cristo en la "predicación apostólica" hoy. Este punto de vista, me ha dado mucha libertad para abordar los temas, sin sentirme condicionado a ninguna escuela. Por esto también aprovecho con respeto los estudios de otros expositores, sin la dialéctica de oponer opiniones, sino con el intento de escoger datos positivos y hacer una síntesis pluralista y útil para evangelizar a una sociedad también pluralista. Esta necesita ver la unidad de la comunión eclesial como signo de la presencia de Cristo resucitado.

Reconozco que en una obra de tal envergadura, es un atrevimiento caminar "solo"... Conozco esas lides, puesto que he dirigido la publicación del "Dizionario di Missiologia" (de la Pontificia Universidad Urbaniana), con numerosos colaboradores a escala internacional. He colaborado también en diversos diccionarios y obras similares. Pero he preferido, en mi caso, afrontar "solo" la redacción de esos "conceptos", precisamente, como he indicado, para poder ofrecer mi material doctrinal que he ido usando, rehaciendo y mejorando en un espacio de más de treinta años (época postconciliar). Claro que esa soledad es relativa, en cuanto que me he sentido muy cercano de tantos evangelizadores y de tantos estudiosos que he leído y que cito, al menos en sus obras en colaboración.

Algunos de los temas aquí redactados se encuentran en mis publicaciones, especialmente en "Teología de la Evangelización" (curso de misionología), "Evangelizar hoy", "Espiritualidad misionera" y "Hemos visto su Estrella" (sobre las religiones). Pero el texto es distinto, precisamente para presentar una síntesis que quisiera ser clara, ordenada y relativamente completa, y que ojalá llegara a ser "sapiencial" por su sencillez y facilidad de ser asimilada.

La mayor parte de los temas no los he expuesto en esas publicaciones ni en otros estudios monográficos (artículos o libros), sino que los he usado en mis conferencias como temas principales o también complementarios y ocasionales; estos temas son los que más me han costado en el momento de la redacción, a fin de conseguir el objetivo de ayudar a los agentes de pastoral y a los animadores de las comunidades. Para cada tema he tenido que buscar sus "referencias" (conceptos complementarios), sus citas de documentos y su bibliografía específica.

Es difícil distinguir entre "conceptos" fundamentales y complementarios, puesto que todos son necesarios para la evangelización. Más bien he explicado directamente los conceptos fundamentales y he indicado unas pistas para los demás. Por esto, en todo "concepto" he puesto sus referencias, es decir, los "conceptos" complementarios o relacionados, que se encuentran explicados en el lugar respectivo de este diccionario. Ofrezco, después de esta presentación, varias propuestas de lectura sistemática.

Naturalmente que agradeceré toda corrección y sugerencia, en vistas a una eventual reedición y, especialmente, para seguir evangelizando con la ayuda de todos mis hermanos. A pesar de este trabajo imponente, mis "fichas" quedan incompletas, pero abiertas... Lo importante es saberse enviado por Cristo, acompañado por él, para prolongar su misma misión. En el paso entre dos milenios, podemos dejar las "huellas" de Cristo, "nacido de María la Virgen" (Credo), que "espera al apóstol en el corazón de todo hombre" (RMi 88). Ojalá que mi aportación sea una huella clara del misterio de Cristo, para que "resuene con fuerza renovada la proclamación de la verdad: "Ecce natus est nobis Salvator mundi"" (TMA 38).